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Cómo y para qué hacer un registro de comidas

Modificar actitudes y hábitos requiere empezar desde el punto cero: observar con honestidad adónde estamos parados. Todas las claves y beneficios.

Si hay algo frágil, es la memoria. Y si se trata de recordar qué comimos, más endeble parece ser. Diversas investigaciones han demostrado que, en promedio, las personas con obesidad registras un 30 por ciento menos de lo que comen; el porcentaje crece al 50 en los diabéticos tipo 2.

Por eso es tan efectivo hacer un registro diario de comidas. Allí quedará anotado cada pequeño mordisco o picoteo, cada “permiso” no planificado, cada segunda o tercera porción, incluso de los alimentos que consideramos light o no engordantes.

Llevar un registro diario de lo que comemos funciona en varios sentidos:

* Muestra datos irrefutables. Muchos dicen “¡yo tomo agua y engordo!”. Lo que no cuentan es con qué acompañan el agua… Al hacer un registro diario, la realidad de la cantidad de los alimentos que ingieren se hace presente. Los resultados suelen ser sorprendentes, esclarecedores e indiscutibles.

* Favorece la autoconciencia. Si usted es de los que hacen un culto a la “comida entre comidas” y picotean todo el tiempo, sepa que todo suma: desde la rodaja de salame que probó en el súper cuando se acercó a la promotora, hasta la galletita que le robó del paquete a su hijo a la salida del colegio… Al anotar en su registro incluso esos pequeñísimos “deslices”, quizás lo piense dos veces antes de repetirlos o preguntarse antes si realmente tiene hambre o lo acosa la tentación. Esta autoconciencia ayuda a contrarestar el “comer automático” y a reconocer por qué se está perdiendo la oportunidad de bajar a un ritmo más sostenido.

* Ayuda a tener presente el plan y su objetivo de adelgazar. La primera semana de dieta es como una luna de miel: un romance. A medida que pasa el tiempo es probable que comience, lentamente y sin darse cuenta, a ser más permisivo. Quizás se autoengañe de vez en cuando frente a las comidas que más le gustan y piense “bueno, qué importa, después de todo me estuve portando bien toda la semana…”. Si cree que la dieta termina el viernes a la tarde y recomienza el lunes por la mañana, se equivoca. Esa conducta es uno de los errores que más dificultan el adelgazamiento y entorpecen el fortalecimiento de los nuevos círculos neuronales. Sin embargo, si dedica unos segundos a anotar lo que come, transformará su registro en una herramienta valiosísima para lograr la transición gradual hacia hábitos más saludables. Dará un paso más para alcanzar una relación armoniosa entre usted y la comida, que durará para siempre.

Claves para un registro de comidas 10 puntos

Se trata de algo tan simple como anotar el tipo de alimento que come y en qué cantidad. Pero hacer una versión sintética (“almuerzo: hamburguesa”) no resulta útil: no es lo mismo una hamburguesa al plato casera con un tomate que un sándwich de hamburguesa, pan, queso, jamón, huevo frito y mayonesa, acompañado por papas fritas y 2 vasos de gaseosa común….

Por eso es importante que seguir algunas pautas más precisas:

*En un cuaderno o libreta (o su versión electrónica) que pueda llevar siempre con usted, arme un cuadro como el que sigue (con espacios grandes):

* Complételo inmediatamente después de cada comida. No deje de registrar el horario, la cantidad y tamaño de los alimentos que consumió (por ejemplo, 2 milanesas fritas medianas con 2 porciones medianas de puré de papas) o del plato en que se los sirvió (por ejemplo, 1 plato playo de fideos con salsa de tomate y 2 cdas. tamaño postre de queso rallado).

* Agregue el tipo de preparación (frito, al horno, etc.) e incluso si utilizó azúcar, edulcorante, aderezos comunes o light. Todo cuenta.

* Si puede, aunque es opcional, agregue los créditos del Sistema C que calcula en cada ingesta.

* Registre la sensación de apetito que tuvo en ese momento. Use esta puntuación: 1, para nada hambriento; 2, un poco hambriento; 3, medianamente hambriento; 4, hambriento; 5, muy hambriento.

Toda esta información reunida le servirá para:

* Ver qué come y en qué cantidad.

* Identificar cuáles son los momentos del día en que su apetito es mayor y poder reforzar la comida previa a través de aumentar la cantidad de colaciones, de fibra (con una ensalada suculenta, por ejemplo) o de volumen a través de líquidos no calóricos (caldo light, gaseosa light, ) para controlarse mejor.

* Reconocer sus “deslices” y picoteos. Si al hacer el registro nota que hay algún gusto que no está dispuesto a resignar (un chocolate o alguna comida especial los fines de semana), elabore una estrategia para incluirlo en el plan sin perjudicar el adelgazamiento. Si desea tomar un helado, hágalo en forma planificada, como postre, en aquel momento de la semana o del fin de semana en que más lo podrá disfrutar. Elija una porción chica, en lo posible, light.

* Agregue sus objetivos para el día siguiente. Se trata de una meta que usted, de manera realista y lógica, se propone cumplir. Sólo le será útil si está escrita en forma clara y específica. Por ejemplo, en vez de anotar “salir a caminar”, indique “caminar de 8.30 a 9 alrededor de la plaza”. Recuerde que sus metas deben ser evaluables para evitar autoengaños. Adelgazar no se trata sólo de iniciativas, sino también de “continuativas”.

 

Clínica Cormillot

Cuba 3684 (CABA)
Tel: 011 2033-1300

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