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Pollo

Ave gallinácea de cría, macho o hembra, sacrificada con una edad máxima de 20 semanas (5 meses) y un peso que oscila entre 1 y 3 kilos. El pollo es un alimento muy versátil que se presta a multitud de preparaciones culinarias. La preparación más sencilla y tal vez la que resalte más su sabor, es el asado. El pollo admite todos los acompañamientos imaginables, con verduras y hierbas aromáticas, escabechados y en adobo. Antes de cocinar un pollo, y una vez eviscerado, se lo debe lavar interna y externamente con agua potable. Son tantas las formas de cocinar el pollo como gustos regionales existen: entero o en piezas,  guisado, a la plancha, asado al horno, al grill, con espetón, al microondas, salteado y estofado dietéticos y hervido.

En la cocina

En general, los ejemplares más jóvenes resultan muy apropiados para ser cocinados al horno, mientras que los de mayor edad precisan cocciones prolongadas como guisos y estofados, para conseguir ablandar su carne. Para los caldos y sopas se suelen emplear las alas y la carcasa.

Además de su consumo directo, la carne de pollo se emplea en la industria alimentaria para la elaboración de diferentes derivados, como salchichas cocidas, pastas finas tipo paté, matambre de pollo o platos precocinados.

Criterios de calidad en la compra y conservación

La carne de pollo es de color blanco, aunque puede presentar una tonalidad ligeramente amarillenta, lo que significa que ha sido alimentado con maíz. Una vez en el hogar, se recomienda retirar en primer lugar el plástico con el que frecuentemente se envuelven, y sustituirlo por papel de aluminio, si no se va a preparar inmediatamente. El pollo sin eviscerar se mantiene durante poco más de 24 horas. Crudo y eviscerado no debe permanecer más de dos días en la heladera. Si está cocinado se puede guardar tres o cuatro días, y si se congela, puede guardarse hasta 6 meses. El caparazón y las alas del pollo se pueden congelar y ser utilizados en otra ocasión para hacer caldos y sopas.

Propiedades nutritivas

Los ejemplares más viejos son más grasos. También existen diferencias en la composición de las distintas presas, como en el caso de la pechuga, cuyo contenido en proteínas es mayor que el que presenta el muslo.
El contenido, distribución y composición de la grasa del pollo es similar al del resto de las aves de corral. Tampoco se aprecian grandes diferencias en lo referente al aporte proteico, equiparable al de la carne roja. La pechuga es el corte del pollo que menos grasa aporta, le siguen las piernas y las alas aportan mucha grasa y poca carne.
Respecto al contenido vitamínico, destaca la presencia de ácido fólico y vitamina B3 o niacina. Entre los minerales, el nivel de hierro y de zinc es menor que en el caso de la carne roja. Por otro lado, los menudillos contienen una gran cantidad de colesterol.

 

Tabla de composición nutricional

 

Cada 100 gramos Por unidad
Calorías HC

(g)

Prot

(g)

Grasa

(g)

GS

(gr)

GMI

(g)

GPI

(g)

Calorías Unidad
Pechuga sin piel sin hueso 90 0 20.8 0.70 0.30 0.20 0.20 225 1 unidad
Pollo con piel sin hueso 198 0 18.6 13.77 4.30 6.24 3.23 396 ¼ de pollo
Pollo sin piel sin hueso 108 0 21.4 2.44 0.79 0.90 0.75 195 ¼ de pollo
alita de pollo con piel 198 0 18.6 13.77 4.30 6.24 3.23 139 1 unidad

Además aporta:

*Vitaminas: B6 (piridoxina), B12 (cobalamina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico).

*Minerales: hierro, selenio, zinc, fósforo.

Cuánto consumir

Es aconsejable consumir 2-3 veces por semana 1 porción de pollo sin piel.

Hormonas en el pollo: ¿mito o realidad?

Es frecuente escuchar que los pollos reciben hormonas para su crecimiento, lo cual es sólo un mito.

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