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Disfrute de hacer el bien… ¡sin mirar a quién!

Seguramente conoce el dicho popular con que titulamos este espacio… ¿Qué opina de esta frase? Porque muchos la repiten… ¿pero cuántos la practican a diario?

Para saber si somos activos practicantes de “hacer el bien sin mirar a quién”, en primer lugar debemos saber que la bondad es una fortaleza que puede definirse como una inclinación natural a hacer el bien con calma, comprensión y afecto, ya que implica un profundo respeto e interés por las personas y sus necesidades.
Por eso, cuando decimos que una persona es buena, queremos hacer referencia a un conjunto de características; entre ellas…

  • * Su interés por hacer el bien.
  • * Su esfuerzo por ser feliz sin perjudicar a otros.
  • * Su entrega al bienestar propio y ajeno.

Además, quien actúa con bondad es una persona…

  • * Paciente.
  • * Leal.
  • * Cálida.
  • * Confiable.
  • * Agradecida.

Y actúa desinteresadamente, sin ser selectiva. Esto quiere decir que no actúa con bondad para obtener una ventaja o un reconocimiento, ni lo es solo en determinadas circunstancias o con ciertas personas. Tampoco esconde una bondad engañosa o complaciente, como la de aquel que usa la bondad para ocultar el temor que le da actuar de otra manera.

Debido a todas estas cualidades, se considera que la bondad es una de las virtudes más nobles del ser humano, expresión del amor que guarda en su interior y que transmite a su entorno. Entre los múltiples beneficios de actuar con bondad se encuentran, además de la satisfacción personal por las cosas bien hechas…

– La posibilidad de comunicarse mejor.
– El aumento de la autoestima y de la sensación de bienestar.
– La posibilidad de ser una fuerza positiva en la vida de otros.

Afortunadamente la bondad también puede cultivarse y ser enseñada a los niños desde pequeños. Para lograrlo, a continuación compartimos actos cotidianos que pueden hacer la diferencia y ayudarlo a disfrutar de la bondad que vive en su interior.

Incluso quienes tienen dificultades para demostrar ese sentimiento íntimo y profundo pueden ser personas bondadosas, por lo que no es conveniente confundir la expresión de esa bondad con la bondad en sí misma.

“El que quiere hacer el bien de los demás ha hecho ya el suyo.”
Proverbio chino

Claves para desarrollar esta virtud.

* Sea bondadoso con usted mismo. Atender sus necesidades e intereses, disfrutar de momentos de placer, practicar un hobby, escuchar su cuerpo, alimentarse bien y moverse a diario son algunos ejemplos. La clave es “primero lo primero, primero yo… y enseguida los demás” sin caer en “primero yo, segundo yo… ¡y siempre yo!”. Se trata de poner en práctica un egoísmo constructivo: “amarás al prójimo como a tí mismo”.

* Hágase un tiempo para compartir. Regale su presencia, escuche con cuidado y sea genuinamente atento.

* Sea un buen oyente. Cuando hable con alguien, escúchelo con todo su ser y préstele sincera atención hasta que termine de revelar sus pensamientos o historia.

* Sea atento incluso con quienes lo hacen enojar, sentir irritado o molesto. Use la bondad como su fortaleza.

* Ayude a otros. Ser voluntario en tareas sociales es una excelente iniciativa. Puede compartir sus saberes (leer en un hogar de ancianos o en un hospital de niños, dar clases particulares en un centro barrial, colaborar con una organización sin fines de lucro).

* Comparta bondad a diario. Ofrézcase para cuidar la mascota de algún amigo cuando salga de vacaciones, pregúntele a su vecino si necesita algo del supermercado, ayude a alguien que esté cargando algo con dificultad, estire su mano si una persona se cayó en la calle, cédale el asiento a una persona mayor, devuelva al comerciante el vuelto que le haya dado de más, respete al peatón cuando cruza y haga caso de las señales de tránsito.

* Enseñe a los niños con su ejemplo.

Incítelos a compartir sus cosas, a regalar ropa y juguetes que no usa o a construir alguno en especial para regalar en hospitales y albergues.

Fuente: VivirMejor

Por: Dr. Cormillot

Clínica Cormillot

Cuba 3684 (CABA)
Tel: 011 2033-1300

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