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Pesaba 240 kilos, hoy se mantiene en 90

Susana La Regina fue una de las primeras pacientes de bypass gástrico en la Argentina. En esta nota nos cuenta cómo se decidió a operarse y cómo cambió su vida. También se sometió a una dermolipectomía.

“En un año y nueve meses, con el bypass gástrico bajé más de 70 kilos y me siento bárbara”, dice Susana La Regina (54), feliz con el éxito de su tratamiento.

En febrero de 2001, Susana se internó en la clínica de Nutrición y Salud para bajar de peso. Tenía en ese momento unos 240 kilos. Al cabo de seis meses había logrado bajar nada menos que 80 kilos. Pero las complicaciones de la obesidad seguían: “Tenía muchas dificultades para bañarme y cambiarme” -recuerda.

“Me costaba caminar y viajar en colectivo era una odisea. Para todo dependía de alguien más. No tenía ganas de salir. Esta deprimida, aislada, sola.”

Mientras estuvo internada se informó sobre las cirugías, leyendo materiales y asistiendo a charlas informativas. “Cuando mi doctora me propuso operarme, acepté en seguida. Tenía muchas expectativas”

El bypass gástrico consiste en reducir el tamaño del estómago y conectarlo con una parte alejada del intestino delgado. Así el estómago queda en condiciones de albergar un volumen equivalente al de una taza de , cuando lo normal es de casi un litro. Los intestinos se unen más abajo y allí los alimentos se encuentran con los jugos gástricos, pancreáticos y biliares.

Esta modificación en los órganos trae como consecuencia una gran saciedad, aún con pocos alimentos, y menor absorción de grasas por falta de jugos digestivos en el primer tramo de intestino.

Susana sonríe cuando cuenta que hasta hoy bajó en total 90 kilos: “Después de varios años sigo bajando de peso.Cada vez que me pesaba y la aguja señalaba un poco más abajo, para mí era un momento inolvidable”. Además, la circunsferencia de su cadera , otro indicador de riesgo, se redujo a la mitad.

“La gente no me reconoce, algunos me envidian; la verdad es que es un placer poder viajar en colectivo, hacer tareas en casa o caminar 20 ó 30 cuadras por día. ¡Yo, que no podía caminar, bañarme ni atarme los cordones y para todo dependía de mi familia!”

Susana hace entre 6 y 8 comidas al día. Su plan es variado y consiste en porciones pequeñas de carne, pollo, lácteos, pastas, verduras y postres, entre otros alimentos. “Tengo poco apetito, desapareció la ansiedad por comer”, explica. Su sistema gástrico le exige ahora masticar minuciosamente cada bocado. Asegura que no siente hambre y que su estómago emite señales de alerta cuando supera la porción indicada. “Los primeros días me costó adaptarme. No puedo comer apurada ni tomar líquidos con las comidas, pero con un poco de disciplina ya no es ningún problema. Realmente estoy muy bien”.

Hace controles frecuentes y participa de grupos de personas con la misma y otras intervenciones gástricas. En febrero de 2003 se realizó una dermolipectomía reparadora abdominal, intervención para retirar el tejido sobrante en el vientre y la entrepierna, con la que perdió 12 kilos.

“Gracias a la operación puedo hacer una vida normal. Ya no siento agresividad. Me siento más segura, más alegre, más agradable. En una palabra: feliz. Durante todo el proceso tuve cerca a mi familia y amigos, y vi cómo también ellos eran más felices con mi recuperación”, finalizó.

Clínica Cormillot

Cuba 3684 (CABA)
Tel: 011 2033-1300

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