Menu

Quiérase bien y sea feliz

Cuanto más nos apreciamos, más somos capaces de actuar responsablemente con nosotros y los demás.

La autoestima es el aprecio por el propio valor e importancia, la capacidad para responder por nosotros y actuar responsablemente. Vemos un poco más…

Apreciar nuestro propio valor e importancia significa ser concientes de nuestro valor innato, que se refuerza cuando reconocemos nuestras habilidades, las desarrollamos y las utilizamos para alcanzar un mayor bienestar. Este tipo de orgullo está basado en una percepción realista de nuestras fuerzas, y se diferencia del falso orgullo, teñido de vanidad y arrogancia.

Responder por nosotros y actuar responsablemente con los demás implica aceptar la responsabilidad de nuestros actos. Es no depender de otros para crear nuestra felicidad ni buscar culpables de nuestras desdichas. Esta responsabilidad va en relación directa con el aprecio por la propia persona: cuanto más nos apreciamos, más somos capaces de actuar responsablemente con nosotros y los demás.

Con la autoestima elevada estamos mejor preparados para aceptar retos, probar cosas nuevas, enfrentar situaciones difíciles y disfrutar de los logros. Así, desarrollar la autoestima es, sin dudas, un aspecto importante para mejorar la calidad de vida. Algunas claves en este camino son:

* Tener conciencia del gran valor que cada uno tiene.
* Aceptar con humor los propios defectos y limitaciones.
* Gozar de nuestras virtudes.

Quienes se ocupan de sí mismos tienen en cuenta sus necesidades, se cuidan y se escuchan saben que buena parte de la felicidad surge de la autoconfianza. El primer paso para construir una autoestima saludable está en reconocernos como seres únicos e irrepetibles, con grandes cosas para hacer por nosotros y para dar a los demás.

6 claves para cultivar la autoestima

1) Acéptese. Reconocer honestamente lo que uno es resulta indispensable para desarrollar virtudes y cambiar lo que sea posible y necesario.

2) Confíe en usted. Deposite confianza en su juicio, opinión, sentimientos, y en su capacidad para vivir y ser feliz. Usted es responsable de sus actos y decisiones: usted elige cómo vivir.

3) Fíjese expectativas realistas y a corto plazo. Los sueños son como huertas: cuanto más energía se deposita en ellas, más frutos darán. Para ellos, los objetivos deben ser apropiados y realistas. Visualice cómo puede alcanzarlos; desarrolle nuevas destrezas y conocimientos si fuese necesario.

4) Arriesgue. Despliegue su coraje para explorar nuevos pensamientos, conductas y posibilidades. A veces, correr riesgos apropiados es positivo para crecer. Sepa que todo cambio atemoriza, aunque sea deseado: a menudo nos sentimos más cómodos con un problema conocido que con dar algún paso en una dirección desconocida, más allá de que ésta pueda conducir a la solución.

5) Adopte una actitud positiva. Siéntase orgulloso de lo que usted es y de lo que hace, y no permita que otros interfieran negativamente con usted. Usted no puede cambiar la conducta de los demás pero sí la propia. Entonces, obre bien, acepte sus destrezas y conocimientos, use sus talentos para desarrollarlos al máximo, dígase frases como “puedo logralo”, “soy capaz de hacerlo”, “soy inteligente”, etc.

6) Ocúpese más de evaluarse a usted mismo que a los demás. ¿Suele invertir demasiada energía y tiempo en criticar, envidiar o juzgar cómo hacen los otros sus vidas? Será más estimulante y fructífero dedicarse más a observar su interior, a descubrir qué desea, qué puede modificar y a trabajar en pos de ello.

Prof. Dr. Alberto Cormillot

Clínica Cormillot

Cuba 3684 (CABA)
Tel: 011 2033-1300

Suscríbete al Newsletter

Vivir Mejor